El final de esta maravillosa experiencia llamada Comenius se
acerca pero hemos decidido disfrutar de esta semana a tope. Este fin de semana
hemos recibido a nuestros amigos de Hungría y Polonia. Llegaron muy cansados
pero con muchas ganas de visitar Huesca, conocer sus más bellos rincones y
sobre todo, interactuar con sus gentes y conocer a los niños y niñas del cole.
El lunes el colegio era puro nervio, energía, intranquilidad
por ver a los niños y niñas húngaros y polacos y poder cruzar con ellos unas
palabras. Cuando salieron al recreo todos se acercaron a saludarles, con un
poco de timidez. A las 9.00 los alumnos de sexto les habían preparado una
presentación de Huesca y del colegio, después realizaron una visita por algunas
aulas del centro participando en las actividades que les habíamos
preparado. Estuvieron escuchando un
cuento en Educación Infantil, bailando con los alumnos de segundo de primaria,
saltando a la comba con los de cuarto y
escuchando al coro en el aula de música. Después fueron a secundaria a participar
en una clase de lógica matemática y en otra de lengua para aprender las frases
más útiles del castellano.
Por la tarde, el grupo de Santa Cecilia junto con algunos alumnos/as del cole les enseñaron algunas danzas y trajes típicos de nuestra zona.
Les explicaron cuáles son las prendas que llevan los joteros y hasta ¡¡se las probaron!! También quisieron saber cómo se tocan las castañuelas.
Al terminar el horario escolar fuimos de paseo por la ciudad. Estuvimos en la plaza del mercado, vimos la Iglesia de San Pedro, bajamos por la Correría, paseamos por el Coso Bajo, fuimos a ver el techo que Saura pintó para la Diputación, fuimos a la plaza de Navarra y nos acercamos a ver si Blancanieves estaba en su casa. Así hasta que, agotados, los dejamos descansar en el hotel.


Que bien que habeis hecho el blog del tercer viaje, lo esperabamos con ganas y sabemos el tiempo y el esfuerzo que conlleva, asi que agradecidos y emocionados ( como Lina Morgan)lo seguiremos con mucho interés.
ResponderEliminarYa veo que Mateus sigue cmo siempre, igual de espóntaneo y risueño.
Que experiencia tan bonita.