Gracias por todo.
Unos intensos días a nivel profesional, pedagógico y personal.
La escuela de Zawiercie se ha volcado con nosotros, hemos aprendido mucho.
Intentaremos mantener vivo este espíritu, explicando (sin agobiar a nadie) todo lo rico que ha sido encontrarse con profesores y niños de Polonia y Hungría, en un proyecto que pretende generar puentes culturales, aprovechando la riqueza de cada país para promover una activa ciudadanía europea.
Dejamos Polonia. Sentimientos a flor de piel en nuestra despedida. Entre Bárbara y Estela se han dejado ver algunas lágrimas, las mismas que había en el cielo de Zawiercie y dos nuevas amigas.
Mas adelante una última entrada especial acerca de: las escuelas de Hungría y Polonia y las personas del viaje.
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